Archivo de la categoría: Literatura de viajes.

Se conoce como libro de viaje, la publicación de las experiencias y observaciones realizadas por un viajero. Estos libros suelen estar ocasionalmente ilustrados con mapas, dibujos, grabados, fotografías, etcétera, realizadas por el autor o por alguno de sus compañeros de viaje. …

“Las niñas buenas no van al polo Sur”. Arnesen. Interfolio.

ImagenLas niñas buenas no van al polo Sur.

Liv Arnesen.

Interfolio.

«Puedes alcanzar tu objetivo siempre que tus motivos sean honestos y estén en armonía contigo mismo y con las leyes de la naturaleza». Proverbio hindú

La Nochebuena de 1994, Liv Arnesen pisaba el polo Sur tras 50 días y 1100 kilómetros de travesía solitaria. Se convertía, así, en la primera mujer en llegar al polo Sur sin apoyos.

Parece algo difícil, un reto que pocos pueden alcanzar y, sin embargo, cuando el lector entre en este relato, verá que basta con transformar un «sueño» en una meta, racionalizar la manera de alcanzarla físicamente, planificarse para buscar financiación, y prepararse mentalmente para enfrentarse con las consecuencias y con el proceso –sean estos el éxito o el fracaso–.

¿Qué la meta es algo fuera de lo normal? Si, es cierto, pero, para algunos privilegiados, esto es sólo un pequeño detalle.

Los noruegos no aplauden mucho este tipo de hazañas, no les resulta increíble esquiar 50 días seguidos, así que Liv no es tan admirada por sus logros en el hielo como por los de fuera de él.

La autora:

DSC_2181_web

Una vida rica en experiencias, tanto en el hielo como fuera de él, han hecho de Liv Arnesen un ejemplo a seguir, reconocido internacionalmente, para jóvenes y no tan jóvenes. Entusiasta, aunque no fanática, de los deportes al aire libre, a Arnesen le interesa más el desarrollo y el progreso de niños y adultos. A través de sus distintas labores como exploradora polar, educadora y guía, Arnesen enciende la pasión de aquellos que quieren llegar más allá de sus límites y quieren cumplir sus sueños; compartiendo con todos ellos sus propias historias sobre la exploración en los lugares más remotos de la tierra.

Nacida en 1953 en Baerum, Noruega, sus padres la sumergieron, desde muy temprana edad, en sus grandes pasiones: el esquí nórdico y la historia polar. Su afición al atletismo y los deportes al aire libre llevaron a Liv a competir en deportes de orientación y esquí nórdico así como a ser entrenadora de alumnos de alto nivel, de este último deporte, en institutos.

Tras su llegada al Polo Sur en 1994, Arnesen fundó su propia empresa, White Horizons, en la que imparte programas entre niños y adultos para trabajar en equipo e imparte conferencias sobre motivación. Además de la exploración, Liv Arnesen ha entrenado y formado, durante más de veinte años, a estudiantes de todos los niveles y está comprometida en la rehabilitación de drogadictos.

Está licenciada en Filología y Literatura noruega, Historia y Deporte.

Suele pasar sus vacaciones de verano en Svalbard mientras trabaja como guía para la empresa en la que trabajó como directora de marketing antes de su expedición al Polo Sur. Arnesen disfruta con el alpinismo, el kayak y el ciclismo, además de ser una lectora insaciable.

Sus logros:

.-febrero 2001: Arnesen y Bancroft se convierten en las primeras mujeres en la historia en navegar y esquiar la Antártica. .-1996: Arnesen intenta escalar la cara norte del Everest, teniendo que descender debido al mal de altura. .-1992: Atraviesa la capa helada de Groenlandia siendo la primera mujer que lo logra sin ayuda.

Deja un comentario

Archivado bajo Literatura de viajes.

El avión rojo de combate. Manfred von Richthofen. Macadán libros.

Imagen

EL AVIÓN ROJO DE COMBATE

Manfred von Richthofen.

Macadán libros.

«Cayó desde tres mil metros de altura con una bala en la cabeza. Una muerte gloriosa». EL Barón Rojo

Entre el inicio del siglo XX y el fin de la primera guerra mundial transcurrieron los años decisivos para el desarrollo de unas máquinas tan románticas como los aeroplanos. Manfred von Richthofen, un joven e inexperto aristócrata prusiano de veintitrés años, estaba llamado a convertirse en el as de la aviación de la Gran Guerra y en un mito popular moderno: el sanguinario Barón Rojo. Richthofen y su «Circo Volador» dominarían los aires a bordo de los más letales aviones de combate, Albatros y Fokker que fueron pintados de atrevidos colores para provocar al adversario.
Herido de una bala en la cabeza en julio de 1917, el Barón Rojo escribió durante sus días de reposo las crónicas que dan forma a este libro.
Estas son las aventuras del más temido y respetado aviador a la caza del enemigo, en su legendario avión rojo de combate.

El avión rojo de combate no es una biografía al uso, ni unas memorias, ni siquiera una historia militar. Se trata de un auténtico relato de aventuras donde los motores rotativos y las ametralladoras gemelas de los Fokker y Albatros alemanes aúllan con la misma intensidad que la voz del autor. Manfred von Richthofen, el audaz y alegre joven cuya figura había quedado hasta ahora ensombrecida por la del legendario as del aire en quien se convertiría, nos cuenta sus hazañas a bordo de sus aeroplanos, nos desvela la parte humana del héroe y nos da las claves sobre el uso y la evolución de aquellas románticas máquinas de madera y lona.
Edición íntegra por primera vez en castellano.

Manfred von Richthofen (Breslavia, 1892 – Vaux-sur-Somme, 1918) logró derribar ochenta aviones enemigos y se convirtió en un héroe admirado y en un respetado rival, el as de ases de la Gran Guerra. Pero detrás del mito se esconde un muchacho alegre y sencillo, apasionado de la caza y de espíritu audaz, el propio autor de este libro. El avión rojo de combate es el testimonio de un joven aviador que vivió peligrosamente entre el plomo y la gasolina en un nuevo e insólito escenario bélico: el aire.

1 comentario

Archivado bajo Literatura de viajes.

Sur. Ernest Shackleton. Interfolio.

Imagen

Sur.

Shackleton.

Interfolio.

Conocida como una de las historias de supervivencia más grande jamás contada, la expedición Imperial Transantártica (y su desenlace) llena de admiración allí donde se da a conocer.

No hemos podido hacer nada más definitivo en INTERFOLIO, que ofrecer al lector el testimonio más revelador del periplo de aquellos hombres: el relato del puño y letra del propio Jefe de la expedición.

«Se buscan hombres para viaje peligroso.

Sueldo bajo. Frío extremo.

Largos meses de total oscuridad.

Escasas posibilidades de regresar con vida.

Honor y reconocimiento en caso de éxito.»

De los cinco mil candidatos que acudieron a este anuncio, sólo 27 tuvieron «la suerte» de quedar atrapados en el hielo durante dos años pasando a formar parte del fracaso más famoso, instructivo y aleccionador de la historia de la exploración polar.

Si bien es cierto que la expedición del Endurance se nos ha presentado siempre como modelo de liderazgo y supervivencia, no podemos evitar aconsejar al lector perspicaz, ya que dispone, al fin, del testimonio real del propio Shackleton, que trate de descubrir  otros méritos bien diferentes en su relato pues, quizá, desvele más en lo que calla que en lo que narra.

Abríguense bien y buen viaje.

Sir Ernest Shackleton es uno de los exploradores más  conocidos y reconocidos de la breve historia de la exploración polar. Y todo ello pese a no haber conseguido jamás ninguno de los objetivos de sus expediciones.

En el caso de la Expedición Imperial Transantártica (1914-1917), que pretendía realizar la primera travesía integra de la Antártica, ni siquiera se llegó a pisar tierra  firme en el continente.

Su mayor mérito, sin duda, está en que siempre supo en qué momento abandonar la misión y dedicar todos los recursos, por pocos que fueran, a sobrevivir.

Habilidad, suerte, y buena compañía son los ingredientes que siempre hicieron posible la vuelta a casa.

NOTA DEL EDITOR
«Supuse que preferirías un burro vivo
a un león muerto».
Ernest Shackleton.

A Shackleton se le atribuyen dos de las mejores frases dichas en la historia de la exploración. Estas réplicas, además, ilustran una característica tan fundamental como admirable en Shackleton, y constituye un rasgo común a todas sus expediciones: la actitud positiva ante el fracaso.
Una de esas frases inicia esta breve nota del editor, y es de los pocos testimonios que tenemos de Emily Shackleton, su mujer, quien aseguró que este fue el único comentario de su esposo en la intimidad sobre la fracasada expedición del Nimrod. En aquella ocasión, tuvo que abandonar su idea de llegar al polo Sur a escasos 160 km del ansiado punto. Una vez revisadas las provisiones comprobó que no había suficientes raciones para llegar al Polo y volver con vida, así que decidió regresar a la carrera luchando contra el hambre y el frío. Consiguió llegar con sus hombres a Hut Point en el momento justo en el que habían convenido que zarpara el Nimrod.
La otra frase, asociada a la expedición que nos ocupa, la dijo tras ver como el Endurance era aplastado y engullido, literalmente, al fondo del océano, por la presión del hielo. La tripulación se hallaba desembarcada y a salvo a una distancia prudencial. Cuando se reunió con ellos, informó:
«Tengo dos noticias, una es buena y otra es mala: la mala es que nuestro barco se ha hundido, la buena es que volvemos a casa.»

Podeis leer las primeras páginas del libro en:

4 comentarios

Archivado bajo Literatura de viajes.

Los viajes de Júpiter. Ted Simon. Interfolio.

Los viajes de Júpìter.

Ted Simon.

Interfolio.

La excepcional calidad humana de Ted Simon, junto con sus originales puntos de vista y su sabia percepción del mundo hacen, a nuestro juicio, muy difícil redactar una reseña biográfica al uso. Y todos sus méritos «corrientes» quedan eclipsados por su mágica narración, tan llena de honestidad, como de humildad.

Por ello, después de mucho reflexionar, hemos considerado que decir que estudió ingeniería química, que comenzó su carrera periodística en el Continental Daily Mail de París o que sirvió en la RAF, dice bastante poco sobre Ted Simon.

Lo que sí dice mucho de él queda patente tras la lectura de este libro, convertido con toda justicia en un icono de los grandes viajes. Y es que el Mundo ha pasado por Ted, no Ted por el Mundo. Algo a lo que pocos mortales podemos aspirar.

Ted Simon recorrió 126.000 kilómetros por 45 países a través de cordilleras, selvas, desiertos y océanos; viviendo con campesinos y presidentes, durmiendo en prisiones y en palacios, sufriendo guerras y revoluciones, experimentando las profundidades del miedo,  las cimas de la euforia y la recompensa del amor.

Fue tomado por espía, por un romántico estrafalario, por hacedor de mitos e incluso por Dios.

Para Ted Simon, este viaje fue también un viaje de descubrimiento al centro de su espíritu.

«Este libro ha sido mi inspiración »

Ewan McGregor en The Long Way Round

«Posiblemente el mejor libro de viajes en moto jamás escrito»

Motorcycle Sport

«Lectura muy recomendable, llena de agudas observaciones y sabia percepción, pero no exenta de drama, tensión y peligro»

Los Angeles Times.

Opinión:

Las miserias y las grandezas del hombre, sin leer a Shakespeare

He reflexionado mucho sobre la razón de que este libro guste tanto. Pero que no tiemble nadie, no voy a compartir ahora estas reflexiones. Seré más breve.
Ted Simon ha escrito una obra que contiene literatura, prensa, política “ligera”, diálogos audaces y cómicos reales como la vida misma y, por fin, casi lo olvidaba, una historia de un gran viaje iniciático. ¡Una BUENA historia!.
El que suscribe, desde sus tiempos de estudiante de Arte Dramático, siempre ha dicho que el hombre es un devorador de historias… y allí donde se encuentre una buena historia, aparecerán los hombres para devorarla. Si encima está bien escrita y se lee durante más de 30 años… probablemente sea una obra maestra. Al menos yo no me atrevería a decir que no lo es.
Ted consigue conectar desde su subjetividad con algo universal en cada uno de nosotros, y esto es lo que premian sus lectores: una conexión primigenia con sus miserias y también con sus grandezas. ¡¡Y todo esto sin tener que leer a Shakespeare!! No hay nadie que dé más.

Edición Especial 40 Aniversario, prólogo de Charley Boorman y contenidos extras.

 

Angel Sanz.
Editor de Interfolio.

1 comentario

Archivado bajo Literatura de viajes.

El hombre de Troya. Heinrich Schliemann.

El hombre de Troya. Autobiografía.
Heinrich Schliemann.
Interfolio editorial.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad de Troya era considerada una invención literaria del poeta Homero, porque los arqueólogos no habían encontrado ninguna prueba que pudiera demostrar su existencia. Sin embargo, Heinrich Schliemann, quien desde niño estudiaba los mitos de la Ilíada con pasión, creía que la historia que detallaba el poeta griego era cierta e intentó descubrir todo lo que de ella se encontrara oculto bajo las ruinas de un mundo que había avanzado ya varios siglos.
La biografía de Heinrich Schliemann tiene varios tintes novelescos: de origen alemán, pertenecía a una familia modesta y tuvo que trabajar desde muy chico de lo que pudiera para colaborar con la economía de su hogar. Como tenía una gran visión para los negocios, logro convertirse en un acaudalado comerciante, pero eso no distrajo nunca su interés por la mitología griega y Troya. Cuando tuvo recursos suficientes viajó a Asia a buscar la ciudad con la que había soñado desde su niñez.
La Ilíada describía dos cristalinos manantiales como punto de referencia. Durante siglos cientos de investigadores visitaron la región buscando las ruinas de Troya, pero Schliemann optó por investigar otro de los puntos de referencia que describía el poema de Homero: la hoy en día colina de Hissarlik y en el año 1868 comenzó sus estudios sobre la región. Allí cerca, en tiempos históricos, se había alzado la ciudad helénica, más tarde romana de Novum Ilum, Nueva Troya, de la que todavía quedaban ruinas. La habían construido los antiguos donde creían que se encontraba la sagrada llión de Príamo. En un montículo que se encontraba en el lugar Heinrich Schliemann comenzó sus excavaciones.
De septiembre a noviembre de 1871, ochenta trabajadores bajo la dirección de Schliemann abrieron una profunda trinchera frente al escarpado declive septretional, cavando hasta una profundidad de diez metros bajo la superficie de la colina. Contando con la ayuda de ingenieros ingleses y muchos más obreros de lo que poseía al comienzo, no detuvo nunca su investigación y un año más tarde, orientado por Dorpfeld, un joven e inteligente ayudante comenzó a encontrar no sólo las ruinas de Troya, sino cientos de objetos pertenecientes a aquella época y murallas por doquier.
Así es como Heinrich Schliemann descubrió su amada Troya, la que hasta entonces había sido considerada un invento de los historiadores. En las excavaciones se encontraron 12 ciudades una construida sobre la otra. La séptima de estas ciudades era la de Homero, la amada por este investigador que no cesó hasta encontrarla.
Publicaciones
Sus publicaciones pusieron de manifiesto la riqueza de las civilizaciones de la Grecia prehistórica, como la micénica o la de Hisarlik (e incluso intuyó la existencia de la civilización minoica, todavía desconocida).

6 comentarios

Archivado bajo Literatura de viajes.