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La vida útil de un libro.

10474246_846442572060934_2443037835680590200_nMe preguntan por la vida útil de los libros. Es, un tema algo difícil y complicado de explicar, sobre todo hablar en general sobre ello pues cada libro al igual que los lectores son un mundo.
Por resumir un poco, diría que hay tres tipos de vidas:
Comencemos por el denominado Bestseller, aunque el término ya ha cambiado y se refiere no solo a superventas si no a un género fácil de leer y entretenido sin más pretensiones que pasar un buen rato con el y luego olvidarlo.
Salen a la venta con empuje editorial y campaña publicitaria y se venden como churros los primeros días o lo que dure la campaña. Por lo general se mantienen en stock en librería dependiendo de la demanda. Suelen ser de autores ya de renombre y que se prevee una venta masiva.
Algunos, solo algunos, pasan a ser clásicos del género bestseller y llegan a la estantería de recomendados manteniendo un mínimo número de ejemplares hasta que deja de tener demanda por parte de los lectores. Vida finita en un par de años como mucho.
Un segundo tipo serían los que decide el librero tener en stock porque los ha leído, le gustan/apasionan y quiere darlos a conocer. Siempre en lugar visible cuando es novedad o descubre la joya que le ha llegado a las manos. Pasado un tiempo se ubican en la sección adecuada al género correspondiente y en recomendados. Estos resisten y persisten lo que el librero y los lectores consideren oportuno. Aquí la recomendación al lector-cliente es lo que cuenta para que se repongan y existan físicamente por tiempo indefinido.
Hay casos de títulos que no siendo clásicos, si no sencillamente por amor a ellos, llevamos reponiendo años.
Viven hasta que no quede lector sin su ejemplar.
Y los olvidados que pasan sin pena ni gloria dan eso: pena.

Si el librero conoce a sus lectores ya sabe que esos libros duran lo que un caramelo a la puerta del colegio: nada . Pero en este caso porque nadie quiere meterles el diente.
Van de vuelta al proveedor casi de inmediato y es raro que alguno sea reclamado a posteriori. Esto no depende del género literario o materia que traten, es simplemente que no hay cabida para tanto y mucho menos para algo que el librero considera no vendible en su espacio cultural.
Seguramente alguna maravilla nos hemos perdido por el camino, pero no hay vida suficiente para leer todo lo que recibimos, que la frase “Que bonito es tener una librería, pasar todo el día leyendo” es un utopía.
¿Vida?: llegan muertos sin posibilidad de reanimación.
Indudablemente, todo lo dicho antes es desde mi caso en particular, no hablo por compañeros libreros y no se puede comparar a otro tipo de librerías con más espacio de almacenamiento y más plazos para que estén al alcance de los visitantes, ni mucho menos a grandes superficies, que ahí los libros van y vienen semanalmente, sin secciones de recomendados, fondo general de clásicos sean estos modernos o no y sobre todo sin librero que recomiende una buena lectura a gusto del lector que demanda una horas de viaje libresco.
Yo solo deseo larga vida al libro, sea cual sea.

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23 de abril Día del Libro.

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El día 23 de abril fue elegido como Día del Libro y del Derecho de Autor, pues corresponde al fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616 (aunque realmente no es así: Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23, mientras que Shakespeare murió el 23 de abril… del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano). En esta fecha también fallecieron William Wordsworth (en 1850) y Josep Pla (en 1981). La Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la Unesco la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha el 23 de abril es el “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”.

Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes, el 7 de octubre. La idea original fue del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, donde se aprueba en marzo de 1925, proponiendo la citada entidad se celebrara en octubre de cada año, en la fecha del nacimiento de Cervantes, coincidiendo en el primer año con la Exposición del Libro Español en Buenos Aires. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro.2 La celebración arraigó rápidamente en toda España, en especial en las ciudades sede de Universidades, desde Barcelona, se extendió por toda Cataluña, aunque la denominación oficial se fue diluyendo poco a poco al coincidir con el día del santo Patrón, conocido como Día de San Jorge (Diada de Sant Jordi), mientras en otras zonas no universitarias de España la fiesta se mantenía con escasa importancia o incluso desaparecía. Con el tiempo se hizo tradicional en Cataluña el intercambio y regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas. Esta tradición fue uno de los argumentos utilizados por la UNESCO para declarar el 23 de abril Día Internacional del Libro.

En España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores hispanos.

En las librerías se realiza un 10% de descuento en la compra de libros y diversas actividades de animación a la lectura, presentaciones, firmas, cuenta cuentos, lecturas en público, club de lectura…preguntad en vuestra librería más cercana.

Feliz día del libro…todo el año.

Del texto: Wikipedia, Día del libro 23 de abril, Naciones Unidas, librería Molist.

Foto: Cegal.

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El test de la página 99

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El test de la página 99.

Cuántas veces hemos comprado un libro porque las primeras páginas al ojearlas en la librería nos ha atraído o parecido de buena calidad, interés o que se adapta a nuestros gustos?.

Cuántas veces hemos errado el tiro y terminar el libro ha resultado un martirio de dimensiones faraónicas?.

Muchos autores se molestan en crear una lectura en la cual las primeras 20 páginas son la maravilla número uno y luego o por falta de ritmo o decadencia de la trama resulta un tostón infumable. Otros comienzan de forma pausada, lenta o sin personajes que atrapen, lo cual produce pesar al lector y muchas veces ese libro no se termina de leer.

Por no hablar de finales apoteósicos de una lectura que está pensada para que el lector se quede con la idea de “el final es buenísimo”. Y el camino para llegar?.

La portada también es importante para la elección de un libro. Aquí hay diversas teorías:

Portada llamativa: el contenido es flojo y lo subsanan con los colorines.
Semi llamativa: probablemente el autor tenía buena intención pero le sobran páginas y falta algo.

Sosa: Ese es un buen libro. No le hace falta llamar la atención para que un lector lo lea.

Pero la discreción o arrogancia en la creación de portadas es otra cuestión en la que no me voy a meter.

Resumiendo: ¿Cómo elegir un libro y no equivocarse?.

Leyendo la página 99.

Esta idea creada por el escritor Ford Madox Ford (1873-1939, escritor y editor inglés), revela algo más que una curiosidad literaria. Ahí, según el autor, la calidad literaria del libro está en su apogeo.

Para la gran mayoría de obras es un tercio o cuarta parte de la novela. En este lugar del libro los personajes están instalados, el ritmo y la trama ya se pueden vislumbrar y se obtienen pistas acerca del argumento aunque todavía no se están desarrollando los sucesos finales.

Obviamente este método tiene sus limitaciones, pues si estamos leyendo “Anna Karénina” por poner un ejemplo, la historia, la trama y los personajes no estarían ni perfilados ni nos ayudarán en la elección del libro.

Dependiendo del número de páginas (en papel ) podemos también aplicar el test 69 o 299 (ésta me la he inventado yo).

Así que…porqué no aplicarlo en vuestras lecturas?. Elegid un libro al azar de vuestra biblioteca que ya hayáis leído e id a la página 99.

Funciona?.

Si no es así por lo menos nos hemos reído un buen rato.

Mercedes Molist.

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