Proust lectores con Rafael Pinell Cienfuegos.

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Nací, crecí y sigo viviendo aquí. Me siento muy orgulloso de ello y casi seguro me daría mucha pena tener que irme de Galicia por la circunstancia que fuera. Aún a pesar de esto, me encanta viajar más que cualquier cosa.

Me hubiese gustado haberme licenciado en historia y dedicarme a la docencia, pero el camino de la vida me ha llevado a formarme y especializarme en temas relacionados con la gestión empresarial y con ello me he venido ganando las judías hasta ahora.

Noctámbulo y vago empedernido, disfruto como un enano trasnochando y haciendo la fotosíntesis en la playa siempre que las condiciones lo permiten. Aún así, hay más cosas que me gustan que la vida licenciosa. La cocina, el buen yantar, el senderismo, la natación y los largos paseos.

Su lema o frase favorita con la que más se identifica:Cada cosa a su tiempo, y los nabos en Adviento”.

El cuestionario:

¿Qué es para ti un libro?.

Algo maravilloso que está en relativo peligro. Y, ante todo, un objeto para mi regodeo personal. Disfruto como nadie viendo crecer mi colección poco a poco y siento como un cosquilleo cuando a veces me quedo mirando para cualquier estantería de casa admirando los lomos de los volúmenes que en ella se alojan.

El mejor sitio para leer.

El sofá que está pegado a la ventana de mi salón y un banco que hay en parque cercano a mi casa, ubicado en un emplazamiento privilegiado desde el que se admira casi toda la ría de Coruña. Lo único malo de este lugar es que siempre que voy allí termino distrayéndome y quedando absorto contemplando el paisaje en lugar de la lectura.

¿El peor?

La cama, porque siendo un gran perezoso, el sueño termina por invadirme rápidamente y no hay manera de avanzar más de diez páginas sin quedarme frito. La playa también me resulta incómoda pues acabo con tortícolis y dolor de brazos por no saber cómo ponerme en la toalla para leer y no morir achicharrado por la insolación en el intento.

Cuando abres la puerta y entras en una librería…

Si es en la librería Molist, la puerta siempre está abierta (…). Aún así soy persona de olores y reconozco que el aire viciado por la mezcla de la pasta de papel y tinta me parece delicioso, por lo que podría afirmar que al entrar en una librería lo primero que suelo hacer es respirar profundamente.

¿Qué libro estás leyendo en estos momentos?.

Libros; siempre en plural. Estoy con “La Segunda Guerra Mundial” de Antony Beevor y “Lord of the Flies”, pues andamos a vueltas con el improving english.

Qué libro recomendarías que leyeran tus amigos.

Sería incapaz de recomendar un libro de manera genérica, pues estimo que personas y libros son cada uno un mundo. Soy más de hacer recomendaciones individualizadas según lo que conozco de la persona.

¿Cuál fue el primer libro que leíste?.

Con miedo a equivocarme diría que “La Carga de la Brigada Quesera” de Bernard Stone. Aún vive en una estantería de mi casa. Siendo un retaco de no más de cinco años recuerdo con claridad que me lo compró mi hermana mayor en los ya desaparecidos grandes almacenes Barros de la Calle Torreiro y que al llegar a casa me puse a leerlo y no me quedé dormido hasta finalizarlo de una tacada.

Dinos cuál es tu escritor favorito.

No sería capaz. En español diría que Don Miguel Delibes y Enrique Jardiel Poncela. En inglés; Paul Auster. Pero es probable que esta pregunta la pueda responder de distinta manera cualquier otro día. Soy bastante bipolar en esto de ser fan de algo o alguien.

¿Y tu personaje literario preferido?.

Frank Doel, de la librería que existió en el número 84 de Charing Cross Road de Londres. Su historia me ha emocionado como pocas.

¿Con qué personaje literario te sientes identificado?.

Con el detective de las novelas de Eduardo Mendoza. A su semejanza soy un gran patán y tengo un imán descomunal para presenciar, vivir y tomar parte en situaciones surrealistas.

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?.

Remitiéndome a la respuesta de dos preguntas más arriba; 84, Charing Cross Road. Estimo que una historia real que se ha ido escribiendo a sí misma y que relata de manera sencilla lo magníficos que podemos llegar a ser los humanos podría ser un referente muy a tener a cuenta en estos tiempos tan poco humanos que nos está tocando vivir.

A qué escritor/a te gustaría conocer en persona.

Nunca he sentido interés en ello. Soy muy poco de idolatrar.

¿Papel o libro electrónico?.

Buf, la espada de Damocles. El e-book ha entrado en mi vida de mano de mis amigos en mi último cumpleaños. Creo que es una herramienta maravillosa, y me es de gran ayuda para mis lecturas en inglés. Aún así soy un yonqui de la tinta y la pasta de papel.

¿Qué tipo de género literario te atrae más?.

La novela en todas sus variables y el ensayo sobre historia.

¿Has leído más de 5 títulos de un mismo autor/a? De quién.

Sí; de Miguel Delibes, Antony Beevor y Eduardo Mendoza.

Qué libro no has sido capaz de terminar.

Me asalta la duda de si habré dejado de leer más libros de los que haya terminado. Soy despiadado, y si un texto no me engancha entre la página veinte o treinta me despido cordialmente de él. La vida es demasiado corta para poder disfrutar las infinitas cosas buenas que existen como para perder el tiempo en las que no te gustan

¿Qué utilizas como marcapáginas?.

Pues marcapáginas, que para este uso han sido concebidos. Tengo especial predilección por dos en concreto. Uno es una reproducción fea a dolor de una pareja ataviada con el traje popular de la región de Cracovia que, por vacilarme, unas amigas me trajeron de un viaje a Polonia. Es tan feo y tan kitsch al mismo tiempo que parto de risa cada vez que lo veo. El otro es uno de propaganda de Nórdica Libros que mi librera predilecta me ha regalado por partida doble hace más de un año. Por el reverso contiene un mensaje de difusión del día de las librerías del año 2012 y por el anverso una suerte de pintura al óleo de un joven de pie leyendo un libro y en el que da cita a la obra “El Viento Comenzó a Mecer la Hierba”: “¡Qué bueno regresar a mis libros! –término de los fatigados días-. Casi compensa la abstinencia, y el dolor se olvida con el placer”.

¿Eres maniático/a la hora de usar o almacenar libros?.

No me puedo dar ese lujo. Bastante tengo con encontrarles un lugar en las ya atestadas repisas de mi casa.

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