Archivo mensual: abril 2012

Los viajes de Júpiter. Ted Simon. Interfolio.

Los viajes de Júpìter.

Ted Simon.

Interfolio.

La excepcional calidad humana de Ted Simon, junto con sus originales puntos de vista y su sabia percepción del mundo hacen, a nuestro juicio, muy difícil redactar una reseña biográfica al uso. Y todos sus méritos «corrientes» quedan eclipsados por su mágica narración, tan llena de honestidad, como de humildad.

Por ello, después de mucho reflexionar, hemos considerado que decir que estudió ingeniería química, que comenzó su carrera periodística en el Continental Daily Mail de París o que sirvió en la RAF, dice bastante poco sobre Ted Simon.

Lo que sí dice mucho de él queda patente tras la lectura de este libro, convertido con toda justicia en un icono de los grandes viajes. Y es que el Mundo ha pasado por Ted, no Ted por el Mundo. Algo a lo que pocos mortales podemos aspirar.

Ted Simon recorrió 126.000 kilómetros por 45 países a través de cordilleras, selvas, desiertos y océanos; viviendo con campesinos y presidentes, durmiendo en prisiones y en palacios, sufriendo guerras y revoluciones, experimentando las profundidades del miedo,  las cimas de la euforia y la recompensa del amor.

Fue tomado por espía, por un romántico estrafalario, por hacedor de mitos e incluso por Dios.

Para Ted Simon, este viaje fue también un viaje de descubrimiento al centro de su espíritu.

«Este libro ha sido mi inspiración »

Ewan McGregor en The Long Way Round

«Posiblemente el mejor libro de viajes en moto jamás escrito»

Motorcycle Sport

«Lectura muy recomendable, llena de agudas observaciones y sabia percepción, pero no exenta de drama, tensión y peligro»

Los Angeles Times.

Opinión:

Las miserias y las grandezas del hombre, sin leer a Shakespeare

He reflexionado mucho sobre la razón de que este libro guste tanto. Pero que no tiemble nadie, no voy a compartir ahora estas reflexiones. Seré más breve.
Ted Simon ha escrito una obra que contiene literatura, prensa, política “ligera”, diálogos audaces y cómicos reales como la vida misma y, por fin, casi lo olvidaba, una historia de un gran viaje iniciático. ¡Una BUENA historia!.
El que suscribe, desde sus tiempos de estudiante de Arte Dramático, siempre ha dicho que el hombre es un devorador de historias… y allí donde se encuentre una buena historia, aparecerán los hombres para devorarla. Si encima está bien escrita y se lee durante más de 30 años… probablemente sea una obra maestra. Al menos yo no me atrevería a decir que no lo es.
Ted consigue conectar desde su subjetividad con algo universal en cada uno de nosotros, y esto es lo que premian sus lectores: una conexión primigenia con sus miserias y también con sus grandezas. ¡¡Y todo esto sin tener que leer a Shakespeare!! No hay nadie que dé más.

Edición Especial 40 Aniversario, prólogo de Charley Boorman y contenidos extras.

 

Angel Sanz.
Editor de Interfolio.

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Club de lectura mayo. “El cielo es azul, la tierra blanca”. Hiromi Kawakami.

“El cielo es azul, la tierra blanca”

Una historia de amor.

Hiromi kawakami.

Acantilado.

Sinopsis:

Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del otro: el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase. Con una prosa sensual y despojada, Kawakami nos cuenta una historia de amor muy especial: el acercamiento sutil de dos amantes, con toda su íntima belleza, ternura y profundidad. Todo un descubrimiento literario.

Editorial Acantilado.

 

 

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“El gran juego”. Leticia Sánchez Ruiz.

El gran juego.

Leticia Sánchez Ruiz.

Algaida.

Misterioso, callado y taciturno, de Jorge Perotti se decía que había heredado una gran fortuna. Sin embargo, ninguno de los parroquianos que lo saludaban todos los días en el bar de la calle La Luna había intimidado demasiado con él. Su única amiga era una niña de diez años, hija de los propietarios del bar, a quien él llamaba tiernamente Cucurucho. Cuando Perotti murió, ya centenario, sus últimas palabras fueron: << El Gran Juego. Sólo quiero volver al Gran Juego>>. Y el Gran Juego es la herencia que dejará a la pequeña Cucurucho: una serie de pistas encadenadas que la niña deberá resolver en compañía de su hermano mayor, Cosme, y que a la postre se convertirá en la gran aventura de su vida. Combinando con sorprendente maestría la delicadeza de la memoria generacional y la emoción de la novela de aventuras, la fantasía y la cotidianidad, Leticia Sánchez destila en El Gran Juego, su segunda novela, un homenaje a esas apasionantes lecturas de todas las épocas y para todas las edades –desde Lewis Carroll a Julio Verne– que en algún momento nos contagiaron el placer de leer.

 Opinión:

He acabado de leer el segundo libro de Leticia Sánchez Ruiz Sánchez Ruiz y debo decir que me ha emocionado, que me ha hecho vibrar, reir, llorar, viajar….
Ya lo dije con su anterior libro, si alguien quiere viajar que pida en su librería más cercana un billete para “El Gran juego”, lo va a disfrutar…pero no espere una escapada de fin de semana…no, que se preparen para un viaje con paisajes, con melodías, con susurros y cucuruchos, con relojes y buhardillas, con bares (qué lugares) donde conversar es más que charlar…

Los que entren en él, probablemente, vuelvan cambiados, quizá una nota o un leve gesto…pero mirarán diferente muchas cosas…apuesto que sí….¿intrigados? Deberían queridos lectores, deberían….

Los personajes, el ritmo, el cómo presentar las situaciones, hacer aparecer y desvanecer elegantemente los eventos, hacen que sea una lectura amable e intensa, como un buen vino, que nos hace saborear cada página…

El único “problema” de “El Gran Juego” es que no se puede, simplemente, hablar de él…hay que vivirlo, leerlo, notarlo y, quien se atreva, jugarlo…

Yo no sé uds, pero un servidor tiene la partida a medias y mucho por hacer….
Hagan Juego damas y caballeros….no se arrepentirán…jueguen, jueguen…les espero…..

Gracias de nuevo a Librería Molist por el descubrimiento.

 Oscar Recio Coll.

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“Mil otoños”. David Mitchell.

Mil otoños
David Mitchell.
Duomo ediciones.

Jacob de Zoet se encuentra en Deshima, el único enclave comercial japonés que durante la era Edo permite la presencia extranjera. Este joven holandés espera poder reunir en cinco años el dinero suficiente para casarse con la bella Anne. Sin embargo, su estancia se complica cuando conoce a Orito, una hermosa e inteligente comadrona que tras la muerte de su padre, el prestigioso doctor Aibagawa, desaparece misteriosamente. En medio de las intrigas de comerciantes, timadores y colegas cuyo proceder parece haberse contagiado del oscuro clima de la isla, Jacob intentará descifrar el contenido de un misterioso pergamino que parece contener la clave para comprender la desaparición de Orito, su amor prohibido, y los secretos que rodean a la enigmática Hermandad del monte Shiranui.

Opinión:
Cuando mi librera favorita me recomendó este libro, lo cierto es que lo enfrenté con un poco de escepticismo. Primero porque al leer la contraportada me lo vendían como una gran historia de amor entre un escribano holandés y una comadrona japonesa y, en segundo lugar, porque me temía que estaría al frente de un libro escrito por un occidental desde el punto de vista de un japonés. Tengo que decir, sin embargo, que la única cita de las que aparece en la contraportada y que se acerca a lo que es realmente este libro es, curiosamente, la de la crítico de NY Times, Michiko  Kakutani y que reza: “Se desarrolla cuidadosamente, como las flores japonesas que brotan cuando se ponen sobre el agua“. Y así es realmente este libro, se va abriendo a ti lentamente, como un jardín secreto que vas descubriendo página a página.
Así que os diré lo que no es este libro. No es una novela de amor, nada más lejos de la realidad, o por no menos no es una novela de amor tradicional tal y como se entiende en el romanticismo, si ha de se ser una historia de amor, sería una de esas que se desarrollan como las suaves brisas que hacen caer las sakuras (“flores de cerezo”) de los árboles una vez han florecido y que dejan una alfombra de flores pon donde pasean los caminantes mientras recorren sus pensamientos en silencio.
Vas descubriendo esa historia poco a poco, casi sin darte cuenta, a través de las dudas y la ingenuidad  del protagonista De Zoet y de la obstinación y fuerza de Orito. Y, sin embargo, como he dicho, no es una historia de amor, es la historia de un país que se niega a abrir sus puertas a pesar de que está condenado a hacerlo, como una madre que sabe que su hijo tiene que salir de casa, pero que restringe sus horarios para que lo haga lo menos posible.

Lo cierto es que, cuando empiezas el libro, es un poco desconcertante, sobre todo si no conoces nada de la historia antigua de Japón, pero también tiene la virtud de que, no intenta ser un libro escrito por un japonés y, por lo tanto no da por supuestas demasiadas cosas de su cultura. Es más, al ser De Zoet, un extranjero, un gaijin en toda regla, explica a través de su desconocimiento muchas de las costumbres y situaciones de la época. Me gusta especialmente que abandone ese aire de paternalismo de otros libros que he leído y ese aire idílico en el que los japoneses son complacientes y los extranjeros poco menos que desmanerados que no aceptan una cultura distinta de la suya. Entre estas páginas he encontrado japoneses arraigados a sus costumbres y no siempre tan “honorables” como se reflejan en otros escritos (es realmente notable, la relación de los holandeses con sus traductores y las situaciones que se van creando), japoneses y europeos con fuertes sentidos del deber, como los dos protagonistas y comerciantes sin escrúpulos, tal y como debía ser en aquella época. Porque lo más importante de este libro y, una de las razones por las que me ha gustado tanto, es el trabajo que no se ve. El autor, a pesar de que viviendo en Japón habrá entendido muchas cosas que luego ha ido reflejando entra sus letras, ha tenido que leer mucho y documentarse muchísimo para escribir un libro en el que no se note que lo ha hecho. Y eso es de agradecer. Desgrana con precisión los toma y daca de la época, en la que occidentales y orientales luchaban “cortesmente” por ir ganando terreno y poder, los primeros; y no perder ni un ápice de ese poder, los segundos. Así descubrimos Deshima desde dentro, pero también el resto del Japón feudal en pleno período Edo, en los últimos años de su apogeo, antes de su declive. De hecho, hay una conversación entre algunos estudiosos durante un encuentro en el que se habla precisamente de los problemas que atravesaba el sistema japonés y de cómo solucionarlos.
Luego, cuando llegas a la parte de Orito, descubres el verdadero corazón del libro, a través de los ojos de una mujer que, a pesar de estar encerrada en los convencionalismos y costumbres de una sociedad que entendía a las mujeres como una mercancía más, no se conforma en su interior e intenta, por todos los medios, sobrevivir a esa cárcel social a través de su mente y lo único que entiende que está a su alcance: la ciencia. Así se enfrenta a todo sólo con su saber, que es a lo único a lo que no pueden tener acceso y despojarla. Esa parte es de una intensidad tan grande que casi piensas que estás leyendo un libro distinto y no una segunda parte de la historia, desde el punto de vista de ella.

Os aseguro que es un libro sorprendente, tanto si os gusta la historia de Japón como a mí, como si buscáis otro tipo de novela, estoy seguro de que encontraréis algo que os guste entre sus páginas.

Sonia Seijas.

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“Los libros luciérnaga”. Leticia Sánchez Ruiz.

 

LOS LIBROS LUCIÉRNAGA
IX Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach
Leticia Sánchez Ruiz

Una biblioteca arde en mitad de la noche. Cincuenta años más tarde el genial Ulises Font comienza una inusual búsqueda. Felipe, que se ha pasado la vida esperando que le sucedieran cosas que nunca le ocurren, regresa a su pueblo para el esperpéntico entierro de su abuela. Lucía, una escritora que no publica, vive encerrada en una casa de ladrillos rojos y escribe cuentos para Pian, que es su mundo y su maestro. Estas historias se van entrelazando en Los libros luciérnaga, a través de una misteriosa trama que en cada capítulo formula nuevas preguntas y extraños juegos.

Opinión:

Último libro en caer en mis manos…
He acabado de leer “los Libros Luciérnaga”…
Hay gente que dice que hay libros de Aereopuerto, y los hay, sin embargo este libro es un libro para volar.
Es un libro para descubrir y viajar, para querer devorar las páginas para ver qué le sucede al personaje que en un capítulo te deja el alma en vilo, al borde del precipicio que significa el final de una página y que el “continuará” hace que se
mezcle con las vidas de los otros protagonistas de este viaje.
Sin duda Leticia Sánchez Ruiz ha apretado un interruptor dentro de este lector, yo mismo, simplemente con las dos primeras páginas de su libro…invita a enceder luces, a reflexionar sobre puntos que todos nosotros llevamos dentro y, como he dicho al principio, sobre todo a viajar. No sólo a lugares…viajaremos a tiempos, a personas, a comprender que todo lo que somos (sin darnos cuenta) es el cúmulo de muchas cosas, esos posos y sedimentos nos hacen quienes somos…es un viaje a abrir los ojos…y entonces a abrirlos de nuevo…
Escribiría más y mejor, si pudiera, diría muchas más cosas…pero desvelaría muchos de los misterios que encierra “Los Libros Luciérnaga” y merece la pena que lo hagáis vosotros…advertencia, los que esperen un libro de aereopuerto que no se acerquen…los que quieran volar…sin duda ya tardan en pedir su tarjeta de embarque.
Que disfrutéis del viaje…yo al menos lo he hecho, y es un destino que no me importaría en repetir una y otra vez. Pero claro, hay gente que tiene miedo a volar.
Y cuando vuelas puedes ver a las “luciérnagas” volar…
Gracias Librería Molist
Gracias Leticia

PD: y me he tenido que casi “romper” los dedos para no hablar de Ulises, de Melquíades, de Antía, de….de tantas y tantas cosas que no acabaría hoy [:)]
Oscar recio coll.

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“Las doce sillas” Ilf y Petrov.

Las doce sillas es un clásico indiscutible de la literatura rusa del siglo XX. Ambientada en la Rusia soviética de los años 20, recrea el ambiente de la Nueva Política Económica propiciada por Lenin con un pretexto de gran rendimiento: la búsqueda por toda Rusia de doce sillas idénticas, en una de las cuales una dama de la antigua nobleza ha escondido unos diamantes. El héroe principal es un pícaro timador lleno de ingenio y recursos, que se aprovecha de la avaricia o estupidez de los burócratas, comerciantes, antiguos aristócratas, miembros del clero y demás personajes que pueblan la obra. A pesar de su desfachatez, se gana la simpatía del lector, que a menudo lo identifica con una especie de justiciero popular. El resultado es una comedia extraordinaria en el tono de los mejores Lubitsch, Mark Twain o Conan Doyle.

Opinión:

“En la capital de provincias de norte había tantas peluquerías y negocios de pompas fúnebres que parecía como si los habitantes de la ciudad nacieran sólo para afeitarse, cortarse el pelo, refrescarse la cabeza con una loción e inmediatamente después morir.”
Éstas son las primeras líneas de una historia que te atrapará; su estilo satírico no dejará de sorprenderte, regalándote en cada una de sus páginas un divertimento continuo.
El protagonista, Bender, es un ladrón sin escrúpulos y sin moral. Su única meta es conseguir un tesoro oculto en una silla y no dudará en casarse con una mujer, engañar, estafar, robar o lo que sea con tal de conseguirlo. Al ladrón le acompaña un antiguo aristócrata que pretende recuperar el tesoro de su suegra. Les persigue en la búsqueda el sacerdote de la ciudad,  del cual Ilf Y Petrov crean un personaje despreciable.
Ilf y Petrov, los escritores, nos conducen por una Rusia comunista plagada de personajes y situaciones que, entre absurdos, muestra una sociedad en tránsito político.
¿Por qué leer Las doce sillas?… Por ser divertida y amena; por ser un descubrimiento para los que en la biblioteca de la memoria lectora, teníamos una estantería dedicada a la literatura rusa donde había poca luz y las historias nos parecían un tanto tristes; esta novela será el caramelo que nos cambie el regusto. Mucha es la literatura rusa que nos hizo pensar que estos escritores sólo sabían hacerlo con plumas cargadas de tinta densa y, con los años, una mira en las librerías y cuando se olfatea gira hacia otros orígenes. Los populares Ilf y Petrov alegraron a los lectores en los años veinte y, sin duda, en este presente nuestro lo seguirán haciendo.

Marixa Gil.

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